Un Audax Italiano carente de oficio perdió inexplicablemente en Colombia

Lo fue ganando tres veces, pero lo perdió. Fue muy superior, pero cayó. Boyacá Chicó venció por 4-3 al equipo itálico, que pagó caro sus ingenuos errores. La llave está abierta, pero hay amargura: el cuadro de Raúl Toro pudo golear, pero vuelve a Chile derrotado.
"Exijo una explicación", como diría Condorito. Es lo que deben sentir todos los hinchas de Audax Italiano. Es simplemente inexplicable lo que ocurrió en el Campín de Bogotá. Boyacá Chicó venció por 4-3 al cuadro de La Florida, que lo fue ganando en tres ocasiones, pero que pagó caro sus errores.
¿Cómo se explica el festival de equivocaciones del cuadro itálico? En su falta de oficio. El elenco de Raúl Toro demostró ser mucho más equipo, tuvo a un Carlos Villanueva como en sus mejores tiempos, se creó innumerables ocasiones de gol... pero perdió. ¿Cuesta entenderlo? Sin duda.
Temprano abrió la cuenta Audax. En los 40 segundos, un autogol puso en ventaja al cuadro chileno. Sin embargo, no duró mucho: en los ocho, Salazar puso el empate. Error de una defensa que no supo marcar tras un rebote.
Pero Audax era superior. Por eso, no fue extraño que en los 21, Carlos Villanueva pusiera el 2-1. Un golazo, de globito. Sin dudas, lo mejor de la noche fue eso: el 'Piña' estuvo como en sus mejores jorandas e hizo un partidazo.
Pero sus compañeros no estuvieron a la par. Al menos en defensa. Pacheco hizo un par de fintas, Roco le compró todo, y llegó el 2-2. Eran los 37 minutos, y con ese resultado se irían al descanso.
¿Injusto? De todas maneras. Lo tenía que estar ganando con facilidad Audax, pero lo empataba. Por errores ingenuos; por falta de oficio para manejar situaciones del partido que le favorecían.
No obstante, en el segundo tiempo se pensó que el cuadro nacional terminaría el recreo y pondría las cosas en su lugar. Más cuando Orellana, en los 61, puso un 3-2 que, a esa altura, era merecidísimo.
Tras la consecución de la ventaja, vino lo mejor del equipo de Raúl Toro. Pero cada ocasión de gol generada, se desperdiciaba. Mucha impericia en un Renato Ramos que no anduvo a la altura, y de un Orellana que siempre hizo una de más.
Cuando menos se pensaba llegó el 3-3. Pacheco hizo un amague muy lógico, que Rieloff se lo compró entero, cometiéndole un innecesario penal. Miguel Caneo -ex Colo Colo- puso la igualdad en los 77.
Era un partidazo, entretenidísimo y lleno de emociones. Estaba claro que faltaba. Vino la expulsión de Rodrigo Saraz en los 80. Con un hombre de más, se pensó que para Audax estaba el negocio hecho.
Pero no. En el momento en que ya era hora de pensar en que el 3-3 era un resultado brillante pensando en la revancha, Audax Italiano se fue con todo en busca del 4-3. Así, dejó espacios y permitió que Chicó llegara. Lo tuvo Caneo en los 89. Y en los 90, Salazar, tras otra serie de errores, puso el 4-3. ¿Inexplicable? Sí. Y si hay que intentar de explicarlo, hay tres palabras que vienen de perilla: falta de oficio.
La llave está completamente abierta. Audax Italiano necesita ganar por un gol en Santiago para clasificar. Y debiera hacerlo sin problemas, porque es más equipo. Sin embargo, el golpe fue durísimo. Hoy no lo ganó Chicó; lo perdió el cuadro de La Florida. Una lástima.


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